Lo que puede cambiar sin Dilma en Mercosur



La salida del poder de Dilma Roussef tiene angustiado al Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, conforme el giro ideológico al que se acerca Suramérica este año amenaza con elevar la presión de los organismos regionales para que se respeten normas democráticas que Caracas ha estado ignorando.

Con Luis Inacio Lula da Silva en la presidencia de Brasil, y posteriormente su sucesora Dilma Roussef alineados al chavismo, Venezuela quedó blindada de cualquier estrategia que significara un reclamo formal, o, al menos serio, por violaciones sistemáticas a normas básicas de la democracia. La Unasur y sin duda la Celac, surgieron como foros regionales donde  la autocrítica estuvo relegada hacia Caracas.

Las venas abiertas en cierran en América Latina

Obama y Chávez en la Cumbre de las América, en 2009
El presidente Barack Obama recibió de la mano de Hugo Chávez una copia del célebre ensayo “Las venasabiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano. La escena en la Cumbre de lasAméricas, de 2009, en la que el presidente venezolano se mostraba como adalid del “antiamericanismo”, sorprendió a quienes con razón o exageración, atestiguaron el respaldo de Estados Unidos a las dictaduras del Cono Sur.

En medio de la trasformación a la que asiste la región frente el voraz acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, parece que Obama comprendió la esencia que la obra de Galeano retrataba crudamente: como en los últimos dos siglos el “poder imperial” de Reino Unido y posteriormente EEUU, afectaron América Latina. Que el mandatario haya reconocido los errores de sus antecesores demuestra un cambio en la forma de ver la política y el poder desde esa nación hoy en día.

El marzo más histórico


Este mes de marzo es el más trascendental en lo que va del presente siglo, y si se trata de resaltar el año 2016, que se diga, también, que es el que más expectativa genera para buena parte del mundo. Se le dirá en el futuro “el marzo de la historia”. Para muchos, “el del fin de la historia”.  

Por primera vez desde 1928 un presidente de Estados Unidos visitará Cuba. La llegada de Barack Obama a LaHabana, el 21 de marzo, es un acontecimiento que trasciende por las implicaciones para la política de América Latina y su forma como la primera potencial del mundo maneja sus relaciones con la región.

A un año de la "amenaza" de Estados Unidos


Desde 2008 unos 80 funcionarios y familiares han sido sancionados por EEUU
Al Gobierno venezolano le urge una agenda que permita distraer a la opinión pública para ganar algo más de tiempo ante la aguda crisis social  y económica que atraviesa el país. Reeditar el impacto mediático que tuvo el “decreto de amenaza a la seguridad nacional de EEUU”, que el presidente estadounidense, Barack Obama, impuso a Venezuela hace exactamente un año, serviría para ese objetito superior, claro está, con nulo efecto.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, calificó esta semana de “agresión” la renovación de ese decreto que afecta exclusivamente a un puñado de altos funcionarios del Gobierno acusados de violaciones a los derechos humanos y corrupción, y por el que se le congelan bienes en EEUU y revoca visado de ese país.

Barack Obama en Cuba, obligado a decir verdades




El presidente Barack Obama en  la Oficina Oval (Pete Souza/WH)


 El presidente Barack Obama visitará Cuba el 21 y 22 de marzo. Es un acontecimiento más que histórico. Los detalles de esa gira, la primera de un Jefe de Estado estadounidense en 88 años, serán anotados de una manera compulsiva, pero lo que deberá trascender es su llamado a la “libertad y democracia” frente a los propios cubanos, viendo así reivindicada la lucha de miles que desean acabar con la opresión.   

La maltrecha relación entre La Habana y Washington desde el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, supuso una política de hostigamiento por parte de la Casa Blanca para lograr derrocar el régimen comunista de la isla. En esto fracasó.