Mis respetos profesor Antonio Cova

El profesor Antonio Cova Maduro
Antonio Cova, el amigo, el "profesor Antonio” o Antonio, como lo llamaba sin respeto y hasta en tono bonachón, se nos fue el 16 de mayo. Lo aprendí a conocer en 2007 cuando entré a escribir a las páginas de El Universal, y sin duda ha sido una de las mentes más lúcidas de la intelectualidad venezolana. Él lo sabía, pero era humilde.

“Cova” no hubo una vez, me atrevo a asegurarlo, que no pasara por la sección Internacional a saludar. Pongo las manos en el fuego. A veces creo que se le olvidaba mi nombre, pero él venía, conversaba aunque peleando con  la memoria a ver cómo coño me llamaba. Siempre llevaba sus libros acuesta de su pecho, como el doctor Chapatin cargaba su bolsita marron.  Su joroba disimulada le daba un aire de sapiencia que se disfrutaba al hablar. “¿Cómo está la cosa?” “¿Tu sabes que…?” y allí espetaba una retahíla de historias y datos fascinantes de política, cultura, historia, que pocos venezolanos conocen.

90 mil dólares por cada funcionario cubano en Venezuela

El presidente Nicolás Maduro (izq) junto al mandatario cubano Raúl Castro

Las arcas de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) dejaron de percibir en un período de cinco años 15.850 millones de dólares por las condiciones del convenio petrolero firmado entre Cuba y Venezuela en 2000.
El costo de oportunidad de Venezuela por ese pacto asciende a 15.850 millones de dólares sobre la base de la cantidad de barrilles de petróleo enviados a Cuba de 2008 a 2012, y el precio promedio de la cesta petrolera nacional en ese lustro.

El chavismo ario


Esquema aplicado por los nazis para clasificar a la raza aria
La obsesión de depurar y perfeccionar el “chavismo ario” ha desatado la peor cacería política que se recuerda del proceso de Hugo Chávez desde 2004 con la ignominiosa “Lista Tascon”.

La historia de la persecución política desde los tiempos de Roma siempre tiene la misma característica: castigar. Lo que ha quedado comprobado es que, por más que se esfuercen los represores en hacer cambiar de parecer a quienes eran suyos y ya no lo son, menos lo lograrán. No hay marcha atrás.

Maduro tendrá que ser más radical

El presidente Nicolás Maduro sotiene una foto de Chávez (Foto/Miraflores)
Sin exorcizar aún los demonios del conteo de votos tras las presidenciales del domingo 14 de abril, el Gobierno de Nicolás Maduro le urge radicalizarse. Lo necesita con fiereza para crear una autoridad de la que carece en muchos sentidos. No vendrá de él, sin embargo, las cuotas más amargas de ese dictamen impuesto por la coyuntura y nerviosismo, sino del “chavismo elemental” que, tarde o temprano, lo aniquilará.

No habrá conteo de votos y mucho menos un reconocimiento de fraude o trampa electoral en parte de esa contienda suspicaz de equilibrio. Sería lanzar al río el aparato del Estado corrupto, y no lo permitirán no solo ministros, jefes de los poderes públicos, sino las mafias zancudos que desangran al país en sus miles de sentidos: robando, imponiendo sus normas, la violencia, el miedo. El poder es algo sumamente excitante.

El riesgo de predecir las victorias


No me atrevo hacer predicciones. Mucho menos ser triunfalista. Peor aún, me aparto de desacreditar a cada una de las campañas en cuanto a sus discursos, cada cual, en su sintonía, apunta a lo que quiere. La de Nicolás Maduro, a vivir una utopía que minó al país de división, crisis económica, inseguridad. La de Henrique Capriles, por su lado, que promete acabar con los vicios, enderezar el país, activar la economía, enterrar las divisiones. Es  por eso, quizá, que le cueste ganar. Por sus buenos deseos.

La exacerbación del fanatismo a través de todos sus medios, la gran arma de la revolución bolivariana, ayudó a endiosar a Hugo Chávez. Es una verdad de Perogrullo, pero hay que reflejarla. Esa misma maquinaria está activada a la enésima potencia junto a otros medios que buscan crear el país de las utopías por las que se alimenta el chavismo. Venezuela está mal, y nadie lo puede negar, nadie. Ni el más adinerado o rico que ahora es víctima de secuestros hasta el más pobre que sigue siendo más pobre. Y el que escaló a una mejor vida social está sintiendo los recuerdos de los malos tiempos.