Mi entrevista con Lula



"Tengo la convicción de que la libertad de prensa es esencial"







Al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, poco le gusta opinar de la situación interna de sus vecinos. Se atreve, desde su óptica, a comparar su gestión con la de alguno de sus homólogos regionales por más diferencias que puedan existir.

Para Lula, no existen 'secretos para explicar el éxito' que ha tenido Brasil en los últimos años, 'todo está en el trabajo intenso' de los brasileños.

En una entrevista exclusiva por correo electrónico con El Universal, Lula, que arribará hoy a Venezuela en su séptima visita oficial, habla sobre los progresos de Brasil, la situación política en Honduras, su preocupación por el desbalance comercial Venezuela-Brasil, el valor de la crítica y la libertad expresión a la hora de hacer política, así como sus anhelos cuando tenga que dejar la Presidencia de la República el próximo 1 de enero de 2011.

Sobre la polémica por el uso de las bases colombianas por militares de Estados Unidos el mandatario confía en que 'por la vía del diálogo se solventarán las diferencias que existen'.



-¿Qué ocurrió, señor Presidente, para que en diez años Brasil alcanzara un desarrollo admirable? ¿Estamos hablando del milagro brasileño o el milagro de Lula? ¿Cuál es la fórmula de los que estamos viendo hoy?

-De hecho, en los últimos años hemos tenido una cosecha de buenas noticias, pero eso no tiene nada que ver con milagros. Es el fruto del trabajo intenso de los brasileños a lo largo de las últimas décadas. Consolidamos la democracia, derrotamos la inflación, retomamos el crecimiento y estamos construyendo una sociedad moderna y cada vez más justa para todos los ciudadanos. De mi periodo en la Presidencia, iniciado en 2003, destaco como las mayores conquistas el regreso del desarrollo económico y de la capacidad del Gobierno para invertir en educación e infraestructura, así como los programas sociales orientados hacia los sectores más pobres de la población. Adoptamos una política exterior más asertiva, que realzó nuestra relación con América Latina, África y Asia, sin ignorar nuestros lazos tradicionales con Europa y Estados Unidos.

-¿Cómo ve Brasil sus relaciones con Latinoamérica? ¿Cómo impulsar estas economías tomando en cuenta las diferencias que hay: un Mercosur más económico, donde el ingreso de Venezuela está en dudas; una CAN debilitada y una ALBA más política que ve a Estados Unidos como su gran enemigo?

-América del Sur y la integración regional son prioridades de la política exterior de mi gobierno, y hemos buscado profundizar esos lazos con la región en varios frentes. Asimismo, el diálogo político nunca fue tan estrecho, como lo prueban los avances en la relación bilateral y los mecanismos como los encuentros periódicos que mantengo con el presidente (Hugo) Chávez. Además, contribuyen para fortalecer nuestros lazos nuestro empeño en consolidar la Unión de las Naciones Suramericanas (Unasur). En el caso específico de la entrada de Venezuela en el Mercosur, siempre la defendimos y continuaremos defendiéndola, nuestra posición es claro con respeto a eso.

-¿De qué manera los gobiernos latinoamericanos deben enfocar sus relaciones con Estados Unidos?

-Cada país de la región tiene su agenda bilateral con Washington, con particularidades propias, y no creo que exista una fórmula común. Asimismo, puedo contestar únicamente por las relaciones bilaterales de Brasil con EEUU, y veo en ellas una buena oportunidad de desarrollo con la llegada del presidente Barack Obama a la Casa Blanca. No puedo olvidar que también mantuvimos un diálogo muy bueno con el entonces presidente George W. Bush, sin embargo creo que con Obama las circunstancias son más favorables para una aproximación con la región. Es preciso avanzar más y continuar actuando de forma coordinada frente a crisis como la de Honduras, provocada por un golpe de Estado.



-A propósito de Honduras ¿cómo cree que terminará esa crisis política, tomando en cuenta que Brasil se ha visto involucrado directamente?

-Desde el golpe contra el presidente Manuel Zelaya la posición brasileña fue clara, en sintonía con nuestra tradición diplomática y con las manifestaciones de la comunidad internacional. La participación directa ocurrió por causa de la decisión del presidente Zelaya de pedir protección a la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, y obviamente no podíamos negar esa protección a él o a quién considere tener su vida en riesgo por causa de las posiciones políticas que defienda. Espero que un acuerdo político pueda solventar la crisis. Brasil no reconocerá a un nuevo gobierno en Honduras que sea producto de elecciones hechas por golpistas. Cada quien a su manera


-¿Cuál es la diferencia del socialismo que promueve usted y el que lidera el presidente Hugo Chávez? ¿Es sostenible con el tiempo el socialismo del siglo XXI que él ofrece?

-Creo que cada país tiene su propio camino, sobre la base de su propia historia y en las instituciones que construyó. Lo que puedo decir con seguridad es que tanto Chávez como yo, aunque estamos en países con realidades diferentes, gobernamos con un gran compromiso con los más pobres, aquellos que realmente necesitan del apoyo del Estado para construir un futuro mejor. Desde que asumí mi mandato procuré gobernar para todos, pero especialmente para los más pobres. Al hacer eso, sufrí muchos ataques. Sólo podemos ser organizados y fuertes en la región si existe una política volcada hacia todos los ciudadanos, y no sólo para los más privilegiados o para aquellos con mayor poder de lobby.



-¿Sólo los procesos electorales son la fórmula para avalar como democrático a un Gobierno? En el caso de Venezuela hay un canal de televisión cerrado. Muchos periodistas agredidos. Más de cien radios que se les suspendieron las concesiones, y ahora presos políticos.

-No voy a entrar en las cuestiones internas de Venezuela. Cuando escucho críticas de otros modelos suramericanos digo que como Presidente de la República no debo entrometerme en los asuntos internos de otros países. Los caminos de la consolidación democrática son escritos por las fuerzas políticas y sociales en cada país, y pienso que los conflictos de ideas y la participación de la sociedad son parte de ese proceso y ayudan en la maduración de las instituciones. En materia de relaciones con los medios de comunicación, puedo hablar de Brasil, y en mí país la prensa goza de una libertad total. Soy duramente criticado en Brasil por una buena parte de la prensa, muchas veces de manera injusta en mi opinión, pero eso no altera en nada mi convicción de que la libertad de prensa es esencial. Sin embargo... los medios de comunicación que no respetan al público y distorsionan los hechos, tarde o temprano pierden credibilidad.


-Hay un desbalance a favor de Brasil en el intercambio comercial con Venezuela, ¿qué propuestas le trae al presidente Chávez en esta nueva visita? ¿Cómo van las negociaciones para la refinería Abreu e Lima?

-El gran desequilibrio a favor de Brasil en el intercambio comercial con Venezuela es preocupante. Tenemos que corregirlo. Brasil quiere y debe importar más de Venezuela. Las negociaciones entre Petrobrás y Pdvsa van muy bien. La importación de petróleo venezolano para la refinería Abreu e Lima va a ayudar a equilibrar la balanza comercial, pero podemos hacer más. Se han dado reuniones entre empresarios de ambos países para identificar proyectos que aumentarán y equilibrarán nuestros intercambios. Voy a participar el 30 de octubre, en El Tigre, estado Anzoátegui, en la primera colecta de soya producto de la cooperación de la oficina de Embrapa en Venezuela. Al construir su soberanía alimentaria, Venezuela no tendrá que importar grandes cantidades de alimentos de Brasil. Venezuela es, como Brasil, un país muy bonito. Queremos promover el turismo de todos los brasileños -y en especial de los que viven en los estados de Roraima y Amazonas - a las bellas playas venezolanas.


-En medio de la crisis financiera mundial, ¿hasta dónde tendrán que llegar los ajustes que se han realizado para que esto no se repita?

-Las organizaciones financieras tienen que ser democratizadas y reflejar el peso de los países en desarrollo. Brasil no prestó $10 mil millones al FMI para que las cosas queden como estaban. Queremos reformas.


-¿Qué aprendizaje se puede obtener del debate regional suscitado por el uso de bases colombianas por parte de militares de Estados Unidos?

-El debate ha sido positivo, y la lección es que esas cuestiones pueden y deben ser resueltas a través del diálogo. Por eso, estamos creando y consolidando instituciones regionales como el Consejo de Defensa de la Unasur, que está actuando bien y su papel debe ser fortalecido, así como el Consejo Suramericano de Lucha contra el Narcotráfico. Tengo la convicción de que eventuales desconfianzas serán superadas y saldremos de esa discusión más unidos.



-El desarrollo militar de Brasil para los próximos años también ha despertado desconfianza... ¿cómo manejarán esta situación en medio de las diferencias que se han generado?

-No hay ningún motivo para desconfiar de Brasil en esa área o en cualquier otra. Nuestros programas de modernización de las Fuerzas Armadas son conocidos y tienen como objetivo la disuasión. Asimismo, el descubrimiento de riquezas como el petróleo pré-sal, en la costa brasileña, demandan del Estado una respuesta adecuada para defender esos recursos, que son de todos los brasileños, y eso es lo que estamos haciendo.

-Confía en su ministra Dilma Rousseff para sustituirle en 2010, ¿pero los brasileños están preparados para una mujer como Presidenta?

-Dilma Rousseff cuenta con toda mi confianza. Le encargué el comando del principal programa de obras del Gobierno en este segundo mandato. Por supuesto que sería una gran conquista para las brasileñas hacer historia con la victoria de Dilma, que espero sea la primera mujer en asumir la Presidencia.

-El 1 de enero de 2011 usted dejará la Presidencia de Brasil, después de ocho años en el poder, ¿cómo quiere que ser recordado?

- Todavía no me detengo a pensar en eso. Lo que puedo decir es que he hecho lo máximo que pude para realizar un buen gobierno. Que la Historia y los brasileños me juzguen.



Foto: Diario El País de España

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