Venezuela y Colombia: 2.317 kilómetros de jaleos y alegrías

El verdadero tema en cuestión es comprobar o desmentir las denuncias del gobierno de Uribe sobre la presencia guerrillera en el país.



El presidente Hugo Chávez finalmente apagó el congelador: decidió el jueves romper relaciones diplomáticas con Colombia como respuesta a las denuncias de que las guerrillas de Colombia reciben apoyo de Venezuela, las cuales fueron planteadas en la Organización de los Estados Americanos (OEA). En medio de esta crisis, existen mecanismos legales que regulan este proceso contemplados en la Convención de Viene sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares de 1961.

El artículo 45 de la citada Convención contempla que en caso de ruptura de las relaciones diplomáticas entre dos Estados, o si se pone término a una misión de modo definitivo o temporal, “el Estado receptor (Venezuela) estará obligado a respetar y a proteger, aún en caso de conflicto armado, los locales de la misión así como sus bienes y archivos”.

Asimismo, en cuanto a la custodia de los intereses, la Convención de Viena contempla que el “Estado acreditante (Colombia) podrá confiar la custodia de los locales de la misión, así como de sus bienes y archivos, a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor. Asimismo, a partir de ahora, tanto el gobierno de Colombia en Venezuela y viceversa, “podrán confiar la protección de sus intereses y de los intereses de sus nacionales a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor”.

En términos más sencillos, Colombia tendría que nombrar a un Estado que represente sus intereses en Venezuela y viceversa, un asunto bastante complejo tomando en cuenta que en el país viven casi cuatro millones de colombianos, muchos de ellos ilegales; gente trabajadora que dentro, y en la fronteras nacionales, se queman el lomo para llevar dinero a sus familias.

Las inversiones entre los dos países superaban hasta el año pasado los seis millardos de dólares, y las fronteras pululan por el intercambio a diario que hay entre comerciantes.

El escenario es en verdad bastante complejo, y a medida que vaya avanzando la situación el cielo se irá aclarando. Hay que tomar en cuenta que Venezuela ha roto relaciones con un hermano y vecino con quien comparte 99% de sus raíces e historia.

Venezuela y Colombia tienen 2.317 kilómetros de frontera común que va desde el Mar Caribe hasta la selva amazónica, con áreas poco pobladas y de acceso intrincado. La guerrilla siempre ha tenido desde su existencia presencia en Venezuela, pero tomando en cuenta lo que dicen los pobladores venezolanos y ahora la inteligencia colombiana e internacional, hasta engordan en el país y se van a Colombia a matar.

Un poco del pasado
Esta ruptura se produce el jueves 22 de julio luego de que el embajador colombiano ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, presentara una exposición de más de dos horas de duración en la que mostró supuestas pruebas de la presencia de líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio venezolano.

Estos hechos han sido denunciados con fuerza por la prensa colombiana y venezolana. En enero de 2010, publiqué un reportaje en el diario El Universal en el que hablaba sobre el tráfico de armas desde Venezuela a Colombia. Nunca recibí respuesta oficial al respecto.

Además, el propio presidente Álvaro Uribe, desde hace más o menos cuatro años, lo ha denunciado: "hay jefes rebeldes en Venezuela", pero tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. En lo personal, escuché varios testimonios de venezolanos en Apure, Táchira, Barinas y Zulia, que hablaban de la presencia de guerrilleros en la frontera. Un asunto que espantaba. ¡Cuántos secuestros hay ahora en Venezuela!

Los especialistas creen que Uribe le ha quitado a Juan Manuel Santos, el Presidente electo de Colombia que tomará posesión el próximo 7 de agosto, un peso de encima al haber acusado directamente en la OEA a Venezuela. Las interrogantes son varias: ¿Santos exigirá también que se investiguen estos campamentos o habrá borrón y cuenta nueva?

Si Venezuela no tiene nada que ocultar, ¿por qué no demostrarlo públicamente como ocurrió con los lanzacohetes suecos que supuestamente el Gobierno le dio a las FARC, un hecho en el que muy bien organizado, el presidente Chávez evidenció que esto sería falso. El Gobierno de Colombia sí cometió un error: dejó pasar mucho tiempo para esto, y mientras, la prensa mandaba señales, una estrategia inteligen

Con la ruptura de las relaciones diplomáticas, Chávez salva su pellejo, pero no al país. Evita que el verdadero tema en cuestión se discuta: que es la presencia de insurgentes en Venezuela, de narcoterroristas, y se abra pasados "por ahora" a otros temas: el de la recomposición de las relaciones, mejorar los contactos.

De igual forma, Uribe fortalece su discurso de "la lucha contra el terrorismo" en Colombia, concentrando la atención e interés del país sobre este único punto, cuando también sus ciudadanos están viendo en la falta de empleo y la corrupción como uno de sus mayores problemas.

Si la Comisión se forma, no creo que Venezuela permita su entrada. Diría: "primero vamos a las bases de EEUU en Colombia y luego a Venezuela a ver supuestos campamentos". Son meses electorales en Venezuela y la población fronteriza venezolana, si lo que ha dicho Bogotá es realmente cierto, dará su respuesta el 26 septiembre.

La letra de esta canción les ilustrará muy bien lo que pasaba a Uribe con Chávez:

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