Lo que parece Zimbabue

El peor enemigo de los hacendados zimbabuenses no son la plaga de langostas, la escasez de lluvia o la falta de abono; es el color de su piel blanca y el excesivo resentimiento del gobierno de Robert Mugabe, quien los culpa de la pobreza del país, luego de 27 años en el poder. 

Mugabe reformó la Ley de Adquisición de la Tierra en 1992, lo que permitió al gobierno expropiar tierras pagando lo que fue descrito como una "compensación justa", recuerda Juan Ramón Rallo Julián, académico del Instituto Juan de Mariana, con sede en España. 

A pesar de esa reforma, para 1998 los blancos -comunidad racial que sólo supone 1% de los 12 millones de zimbabuenses- controlaban el 32% de todas las fincas cultivables del país, y las cuales se dedicaban a plantaciones de hoja de tabaco, descuidando cultivos alimenticios. 

Y es que las tierras que ya habían sido expropiadas se entregaron a los aliados de Mugabe, quienes no supieron administrarlas y las quebraron, lo que generó pérdidas millonarias al Estado. 

En 2004 la Constitución fue enmendada para permitir al gobierno expropiar tierras sin ningún tipo de compensación, lo que condujo a la nacionalización de todas las granjas del país, comentaba en un texto Rallo Julián. 

Ya antes, a finales de 2002, Mugabe dispuso que 2.900 agricultores blancos abandonaran sus tierras para ser entregadas al campesinado, lo que, en medio de su inexperiencia, condujo a la pérdida de los cultivos. 

Tras el fracaso de la reforma agraria, vino el proceso de expropiación de negocios del sector alimenticio. El Gobierno de Mugabe decidió, en junio de 2007, aplicar un control de precios a los principales bienes y servicios, lo que obligó a productores y comerciantes a reducir los precios en un 50%. 

En 2008 la inflación alcanzó el 100.000% y, una tasa de cambio de 1 dólar de EEUU por 30.000.000 de dólares zimbabuenses. Por lo tanto la población comprar los productos esenciales en Botsuana, Suráfrica y Zambia. 

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