Afganistán 44/Caracas 59: Nuestra propia guerra

A la derecha familiares de un soldado  muerte en Afganistán el domingo (AP).
 Izquierda, una familia en la Morgue de Bello Monte el lunes (Manaure Quintero/EU)

La diferencia entre un maleante venezolano y un talibán afgano es la lengua. Los de allá no se embriagan con licores, los de aquí se exceden. Por aquellos lares fuman opio, acá todo lo que se consiga. Más allá de esto, llanamente, tienen el mismo objetivo, hacer sufrir, golpear sin piedad o llanamente matar. Al final, ambos, están resignados a que morir es una cuestión del oficio, las circunstancias o la divinidad. Sobrevivir: un mensaje para proseguir la guerra santa.

Caracas es como Kabul, una sucursal de la violencia, y si para algunos el símil es recargado, los números dan sustento a ese escenario. En todo Afganistán murieron este fin de semana 42 soldados nacionales y extranjeros, ningún civil, mientras que solo en Caracas hubo 59 homicidios registrados de forma extraoficial, una diferencia de 17 personas, tomando en cuenta que el primero es una nación en guerra y el segundo vive como si lo fuera.

Las estadísticas de homicidios siguen golpeando con fuerza como las balas, y este fin de semana ha sido tan sangriento como ningún otro. Diseccionando los datos oficiales, en Afganistán 31 miembros de las fuerzas especiales estadounidenses y siete militares afganos murieron el sábado cuando los talibanes derribaron un helicóptero Shinook en el centro del país. No se asesinaron a civiles, indicaba Reuters. ¿Total? 38 muertos. Sigamos.

Dos soldados franceses resultaron muertos y otros cinco heridos el domingo en un tiroteo con insurgentes –también en Afganistán-. El incidente tuvo lugar cerca del valle de Tagab, en el este del país, cuando los soldados efectuaban una misión de reconocimiento y registro y fueron sorprendidos por un comando insurgente. ¿Total? 2 muertos. Prosigamos.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) informó que cuatro soldados de su misión en Afganistán murieron el domingo en dos ataques de insurgentes en el sur y el este del país. ¿Total? 4 muertos. Sumemos:

38+2+4= 44 AFGANISTÁN.

Durante el fin de semana en Caracas, 59 cadáveres ingresaron por la puerta grande de la Morgue de Bello Monte. Los casos reseñados por el diario El Universal, no mencionan helicópteros caídos, ataques con bombas, morteros, deflagraciones, kamikazes o tanques dinamitados. Hablan de un conductor ultimado, de un adolescente que regresaba de una fiesta y lo mataron, o de un doctor que celebraba una cena con los suyos y fue sorprendido por una banda en su casa que le quitó la vida. Así son nuestros talibanes.

“José Alejandro Delgado Dávila, de 28 años. Era transportista de la línea de conductores Trenes de Mariches. Le dieron varios tiros cuando estaba calentando la unidad para comenzar a trabajar, el domingo a las 6 de la mañana. El hecho ocurrió en La Laguna de Mariches”, indicaba el reporte periodístico. José Alejandro Delgado Dávila no eran ni un insurgente, no llevaba adherido dinamita a su cuerpo ni alistaba un ataque: “Su madre, Valbina Dávila, exige justicia y lo calificó como un hombre bueno y trabajador. Dejó seis hijos”.

Ese mismo domingo, mientras que en Afganistán alistaban los cadáveres de los dos soldados franceses que resultaron muertos en un tiroteo con insurgentes, “a las 3 de la madrugada, un adolescente de 15 años fue asesinado de un tiro en la cabeza, cuando fue abordado por un sujeto en la calle Táchira del barrio Bicentenario de Carapita. El jovencito estaba con una hermana llegando a una fiesta, cuando el pistolero lo confundió y le disparó”. Son los domingos venezolanos a lo afgano.

1+1+1+ 56 =59 muertos CARACAS

Para entender la ecuación de nuestra realidad violenta hay que aplicar una fórmula denominada "indiferencia". El signo "más" (+), representado por el poder de la fuerza gubernamental no aplicado, se le debe elevar a la nonagésima. Otro símbolo "más" (+) que es la incapacidad policial por la falta de agentes se le expone también a la nonagésima, por lo que la regla numérica dicta que más por más da más. Más violencia.

Afganistán, entre el talibán y el opio, vive una guerra desde 2001 producto de una invasión militar liderada por Estados Unidos y fuerzas multinacionales. En total, 2.169 militares extranjeros han muerto en en esa nación desde 2001, según la web www.icasualties.org, más de la mitad de ellos en los dos últimos años. De ellos, 1.348 son estadounidenses, 341 británicos y los 480 restantes, de otros 44 socios de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, indica el diario El País. En Venezuela según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia, en el país hubo en 2010 17.600 asesinatos, mientras el Ministerio del Interior asegura que fueron 10.421 homicidios.

Ese conflicto también causó la muerte de más de 1.400 civiles durante los seis primeros meses de ese año, advirtió la agencia Reuters, que asegura que son 15% más que durante el primer semestre de 2010, según datos de la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA). Puedo asegurar que en Venezuela la cifra será superior al final del año, si tomamos en cuenta que solo en 2010 hubo 17 mil o 10 homicidios, escoja usted el número que más le parezca. Es la matemática de la guerra. Nuestra propia guerra.

Son la 1:22 de la mañana. Una ráfaga de tiros a la que le perdí la cuenta suena de repente. Me voy a dormir.

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