Cisma en el mundo pornográfico

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Por estos días voces en todo el mundo se escuchan quejosas luego de la reciente decisión de la Alcaldía de Los Ángeles de aprobar una medida que exigirá a todas las productoras de películas porno bajo su jurisdicción, usar preservativos en cada una de las filmaciones que realicen. La discordia entre el placer y la profilaxis entran en un duro duelo que se batalla en el más complejo de los escenarios: la cama.
 
Estados Unidos es el mayor productor de cine porno del mundo, y como epicentro del placer o la decadencia, como quiera verse, está el llamado Valle de San Fernando (San Fernando Valley) que alberga a unas 100 productoras de películas porno de distintos géneros, y que otorga a esta nación beneficios por el orden de los 10.000 millones de dólares, según estimaciones de la revista Forbes.

Si es o no correcto el uso del preservativo, ya hay un extendido consenso de que éste es el método más fiable –en un 99%-- para evitar enfermedades de transmisión sexual como el VIH, sífilis, gonorrea, entre otras variables que surgen.

Las versiones esgrimidas desde la industria pornográfica estadounidense en defensa del “no condon” es que el “consumidor” prefiere el bareback (sexo sin preservativo), quizá, por el extendido desafío que representa en estos tiempos practicar relaciones sin alguna protección. Sobre todo, cuando en una película pornográfica participan una, dos o tres personas que en una misma semana pudieron haber tenido sexo con 10 o 15 personas. Es un juego en el que las pasiones corren por una delgada línea.

Derrick Burt, un reconocido actor porno estadounidense que se contagió de VIH, renunció a no romper el silencio en 2010 al denunciar en una entrevista con la agencia de prensa AFP las prácticas de muchas productoras de obligar a sus actores a no usar condones porque "creen que devaluarán su producto y los actores que están en esto también buscan ganar dinero y si se niegas a hacer una escena, a menos de que sea con condón, entonces dejarán de convocarte".


Un promedio de 10 mil millones de dólares anuales gastan los habitantes de Estados Unidos en pornografía, según la revista especializada en estos temas Adult Video News (AVN), una publicación muy reconocida en el ramo del mundo porno.


La defensa del “no condon” está extendida como una práctica común entre muchas relaciones de pareja. Por cuestiones de “fidelidad” o “comodidad” millones de personas en todo el mundo no utilizan este método anticonceptivo, y los recientes avances de la ciencia en el combate de enfermedades como el SIDA ha permitido que los individuos se tomen este mal como algo sin mucho inconveniente.

“El año 2011 ha sido de cambios en lo que a la respuesta al Sida se refiere”, destacaba el propio Informe Mundial de la ONU contra el Sida. Las nuevas infecciones por el virus se han reducido 21% desde 1997, y las enfermedades relacionadas con él disminuyeron en 21% desde 2005.

La industria pornográfica sabe cuidarse bien, y lo demuestran las cifras arrojadas por las mismas productoras que cuentan con bases de datos de actores y actrices que se someten mensualmente a exámenes de VIH. Desde 2004 es obligatorio. No obstante, en este negocio la defensa del “no condon” radica en lo comercial.

“La única cosa que logrará la ciudad de Los Angeles es perder dinero de los permisos de filmación mientras que ahuyentará algunas producciones. No se puede obligar a la industria a crear un producto que el mercado no requiere'', expresaba a la agencia AP Christian Mann, gerente general de Evil Angel Productions, una de las mayores productoras del ramo en el mundo.

Unas 250 millones de personas en los cinco continentes compran productos o servicios pornográficos, registrando beneficios de unos 60 mil millones de dólares anuales, según cálculos realizados por Forbes en 2009.

De ser ciertas estos datos, a partir de ahora la industria pornográfica de los Los Angeles estará enviado un mensaje de “salubridad” a esos millones de clientes que ven en cada uno de esos productos un idea a seguir, un prototipo de máquina sexual voraz que no está a salvo de contraer enfermedades.

El número total de personas que viven con el VIH en América del Norte y Europa occidental y central alcanzó un número estimado de 2,2 millones [1,9 millones–2,7 millones] en 2010, aproximadamente un tercio (34%) más que en 2001. Más de la mitad (cerca de 1,2 millones) de las personas con VIH en esta región residen en los Estados Unidos, por coincidencia el país con mayores consumidores de pornografía y sus industria en el planeta.

El mensaje luce claro y desafiante: el placer comercial también tiene que protegerse y creear conciencia dentro de su exigente mercadi, Hoy 34 millones de personas viven con el VIH a nivel mundial, estima las Naciones Unidas. 2,7 millones de nuevas infecciones por ese virus se produjeron en 2010, mientras 1,8 millones de personas murieron por causas relacionadas con el Sida en 2010. Las cifras van y vienen, y como en otras muchas industrias una vez contagiado el actor este se hace un paria y pasa al oscurso mundo del "fue".

Allí están entonces esos cuerpos sedientos de pasión. Miradas entrecruzadas llenas de una curiosidad perversa que quieren saber qué vendrá. Ritmos catalizados por los flujos corporales que corren entre la carne que se hace un solo cuerpo. Son alaridos de placer que viajan entre gestos en honor a la ansiedad. Una y otra vez van y vienen. Y de la nada se hacen vicio y perdición, oxígeno e ilusión, esa es la gloria de la pornografía: el arte del obsceno.

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