Al Assad endurece su estrategia militar



Syrian rebel fighters shoot during target practice in Daraya (AFP)

Los enfrentamientos entre los rebeldes y el ejército de Bashar al Assad son cada vez más intensos y desmedidos en Siria por los golpes militares al estamento que regenta el poder.

Por un lado, la disidencia, con equipos militares más sofisticados, y los militares, utilizando toda la artillería disponible sin medir el efecto sobre civiles, ganan y pierden enclaves estratégicos dentro del país, lo que evidencia el desespero del régimen por retomar el orden.

En un conflicto que lleva 16 meses, y que pasó de la simple protesta a la lucha armada, el Ejército Libre de Siria (ELS), conformado por desertores del ejército y civiles, ha trastocado el concepto estratégico y militar que ha tenido Siria durante al menos 60 años.

Esto le  costó a Al Assad su propia legitimidad y confianza, dentro como fuera del país, pero su objetivo, al final, es mantener en pie su Gobierno. 


“Lo más preocupante para Al Assad es que sus militares han llegado a depender más intensamente de equipamientos diseñados para una gran batalla con un enemigo extranjero, concretamente Israel, en vez de un prologado conflicto civil con su propio pueblo”, explicaba en  The New York Times, Christopher Chivers, analista en temas militares.

Chiver, exinfante de marina de EEUU, y autor del libro The Gun, una historia social de la AK-47, sostiene que “los rebeldes volvieron parte del formidable arsenal de Al Assad en contra de sus propias tropas”.

Es por esa razón, según Chivers como otros analistas, que los últimos combates en Aleppo y Damasco, han sido efectuados por artillería pesada, aviones de entrenamientos y helicópteros, todos de fabricación rusa.

“Las tropas ya no se enfrentan directamente al ELS, sino que bombardean la ciudad con helicópteros, tanques y artillería pesada”, peso a lo cual, no han logrado doblegar todavía a los insurgentes, contaba a la agencia Efe el número dos del ELS, Malek Kurdi.

Por su historial de guerra, los sucesivos conflictos con Israel (1948, 1967, 1973) y por las tensiones en la zona, los Al Assad se dotaron de alta tecnología bélica para “una gran guerra con el extranjero” en lo que se incluyeron armas químicas, como ellos mismo revelaron recientemente. 

El uso por parte del ejército de aviones caza Mig-21 para los bombardeos, como denunció el ELS, frente a la respuesta de los rebeldes utilizando lanzamisiles para su defensa, tensa el conflicto en la medida que la insurgencia, formada por militares desertores tiene capacidad de manejar las armas y equipos conquistados.

“Armas más potentes para los rebeldes y la presión sobre helicópteros pudiera contribuir a explicar porqué los militares sirios empezaron a usar hasta los aviones de entrenamiento (los L-39) para sus ataques”, analiza Chivers.

La CNN reportó que el presidente de EEUU, Barack Obama, había dado su aprobación por escrito hace meses para que  la CIA interviniera de forma activa en el conflicto sirio. El apoyo aunque técnico y sin dar armas, buscaría asesorar a la insurgencia y como en Libia, acelarar el fin de la dictadura.

A medida que se cierra un frente se abre otro. Al principio fue Homs, ahora Aleppo mientras en Damasco proliferan insurgentes en varias zonas.

Chivers aseguraba que un número creciente de ametralladoras, todo lo cual puede ser letal para helicopteros, revela el riesgo para Al Assad, “cuyas propias armas han sido vueltas con frecuencia creciente en contra de las fuerzas que aseguran el poder”.

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