La Venezuela del “Ocurrió Así”


Las crónicas pasmosas en las que unos niños presenciaban como su padre mataba a golpes a la madre; un perro bailaba salsa en dos patas mientras todos aplaudían borrachos; policías se disparaban por una salsa de tomate en un puesto de perros calientes, o que una mujer sufrida llorara por las cinco horas que permaneció en una extensa tranca de vehículos, eran casuales en el programa “Ocurrió Así” transmitido sin mayores sorpresas en la televisión venezolana durante casi una década. Pero acoto, todo lo dicho anteriormente, ocurrió hace nada en Caracas.

En Venezuela se ha llegado al extremo de que la capacidad de asombro se está perdiendo. Lo que puede resultar como el más inusitado de los casos en cualquier otro lugar, ya es el común denominador para la inmadura sociedad venezolana. Que mueran unas diez personas al día en Caracas es “normal” y que a un hombre le asesinen apuñalado porque no se disculpó con otro es “casual”. Lo peor para una sociedad, sin duda, es perder la sensibilidad.

Enrique Gratas fue el anfitrión del programa de noticias sensacionalistas "Ocurrió Así" durante nueve años consecutivos. Grabado en el extranjero, los temas insólitos que transmitía eran vistos con sorpresa y hasta verguenza ajena. Lo inimaginable, sin embargo, es que en Venezuela hemos llegado al grado de que nuestra realidad ya puede ser segmento especial dese polémico programa amarillista. 

Motorizados le ordenaronsoltar a su bebé para matarlo”. “Fueron ingresados 496 cadáveres a la morgue durante el mes de noviembre”. “Como camilleros entraron sicarios a matar a hospitalizada”. “Mataron a un hombre delante de su hijo de tres años”. “Intentó quemar a su madre porque le ordenó botar la basura”. 


“Sicarios ingresaron a hospital de Maracaibo y mataron a joven hospitalizada”. Todo aquel festín de espanto no ocurrió en un barrio de Nicaragua o en una favela de Río de Janeiro como narraba Gratas en “Ocurrió Así” hace una década, son hoy en día las noticias más leídas del diario El Universal de Caracas y que ocurrieron la última semana de noviembre en el país. 

La perplejidad con la que asistimos a nuestro desmoronamiento como sociedad, que pasa raudo y sin piedad, no nos está permitiendo reflexionar sobre la agonía en la que está entrando Venezuela con el pasar de los años.

Uno de los errores o defectos más nefandos del venezolano es lo rápido que recicla el pasado y olvida. Por una cuestión de compasión o ignorancia trata de vivir el día a día como si nada conformándose, al menos, con que llegó vivo a casa o le alcanzó el dinero para comprar la comida. De allí que se sienta afortunado de respirar, creo más en sobrevivir, en un país al que muchos creen bendito. El problema es que no se sabe bendito en qué. 

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