El chavismo a futuro sin Hugo Chávez


El presidente Hugo Chávez junto a Nicolas Maduro (d) y Diosado Cabello
La sucesión de Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela no implica que Nicolás Maduro, su delfín y heredero político, vaya a gobernar con estabilidad y en paz. Incluso, si pueda llegar a ganar unas elecciones donde la voz del “comandante” se escucha en el más allá.

La real y amenazada ausencia definitiva de Chávez en el poder, luego de 13 años gobernando en tono personalista, pondrá a prueba qué tan adoctrinados o fieles (dígase socialistas) son los ocho millones de venezolanos que lo reeligieron en octubre de 2012. Qué tan devotos son a ese mecenazgo amoroso sin que la cocina obsequiada o la beca universitaria no impliquen el voto forzado y muchas horas de cadenas televisivas. Y sobre todo, qué tan leales son sin Chávez en cuerpo presente.

El “Comandante Presidente”, como Francisco Franco en España o Juan Domingo Perón en Argentina, se encargó de establecer un sistema estrechamente entretejido de poder real que va más allá de los poderes que le otorga la Constitución.

Como escribió el catedrático de economía aplicada, el español José Casas Pardo al hablar de Franco: “Todo el poder estaba centrado en él, el sistema estaba basado en una red de equilibrios y balanceos de las diferentes fuerzas y personalidades del régimen, utilizando unas contra otras”. Eso en todo caso es la radiografía de Hugo Chávez Frías.

Y si es así como dijo Lina Ron, la que quizá haya sido la chavista más ferviente dentro del propio proceso bolivariano: “Con Chávez todo, sin él nada”, que Maduro sea el ungido representará, entonces, en un futuro no muy lejano, la transición hacia la disolución en muchas corrientes, del chavismo, corrientes que su líder natural no dejó aflorar (aplastó) y que van de la derecha a la izquierda y de la extrema izquierda a la extrema derecha. Una aleación de todo un poco.


Luis Miquilena, uno de los mentores de Chávez y propulsor de su ascenso al poder, explicó una vez en una entrevista sobre su aprendiz: “Es uno de los hombres más impredecibles que he conocido porque es temperamental, emotivo, errático. Como no tiene una ideología definida, está hecho estructuralmente para la confrontación. Chávez no es comunista, no es capitalista, no es musulmán, ni es cristiano. Es todas esas cosas, siempre que le garanticen quedarse en el poder”.

Lo que Miquilena expuso es la realidad del chavismo transitorio de estos trece años. Los opinólogos y expertos ven en Maduro un hombre moderado e incluso como un Juan Carlos I de Borbon, que como en España, llevará a Venezuela a una transición sin Chávez. No comparto esa visión y por el contrario, creo que dará todo para venderse como el forjador de la unidad y la paz comercializando la duda y el miedo para mantenerse y ganar en el caso de que haya elecciones.

La historia reciente de los gobiernos personalistas que han quedado como herederos demuestra que estos terminan consolidando su poder y recrudeciendo sus malas acciones.

En el caso venezolano lo previsible será la lucha por los intereses particulares dentro del chavismo burgués y proletario, porque indudablemente Maduro forjará su propio círculo de fieles para mantener la estabilidad, porque la continuidad del modelo depende, en gran parte, del nivel de centralización del poder en su figura.

Maduro frente a esto deberá buscar fuentes de legitimidad alternativas con el fin de reducir su dependencia del simple “favorito” de Chávez, pero a su favor está que su mentor lo eligió “personal” y públicamente a él con lo que surgiría como conductor de ese socialismo en construcción, y allí los cubanos contribuirán en lo que sea necesario para impedir la deflagración del modelo rentista que los sostiene. A Cuba no le interesa muchas visiones de chavismo (la pro-capitalista, la pro-comunista), sino una sola, la socialista utópica ahogada en petrodólares.

Seguidores del presidente Hugo Chávez en Honduras (AP)

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