La contaminación asfixia al régimen chino

Un guardia custodio la entrada del Palacio del Pueblo en Pekín (AP)

Los ajustes en China no solo deberán ser monetarios o sociales sino también ambientales, los cuales están causando una ola de indignación pública que la dirigencia política de revelo ya siente en las calles. 
Y es que la sociedad china ha sido víctima de su acelerado desarrollo económico, donde hoy en día están siete de las diez ciudades más contaminadas del planeta, como asegura la Organización Mundial de la Salud.

La alarmante contaminación del aire en Pekín, que vivió sus cotas máximas en enero, encendió las alarmas del  Partido Comunista de China que reconoce que esto afecta la vida normal y la salud de la gente.
Sostener el dinamismo de una economía que crece a un ritmo de 9% anual –con 1.300 millones de habitantes y más de un millón de fábricas operativas–, a la par de mantenerse en armonía con el medio ambiente, no ha sido una tarea fácil para el Gobierno comunista.
Ya desde hace años, especialmente durante el mandato del presidente Hu Jintao el tema ambiental está en agenda.
En 2009, durante la Conferencia sobre el Cambio Climático, el gobierno se comprometió a controlar la emisión de gases de invernadero para el 2020: reducir de entre el 40% y 45% de emisiones por unidad del PIB de dióxido de carbono en comparación con 2005.
“No hay crecimiento de calidad sin mejora del ambiente. Y los problemas de esta naturaleza afectan cada vez más a la estabilidad social pues muchos de los nuevos conflictos tienen su raíz en problemas relacionados con el ambiente”, dice Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.
“Esto debe ser una prioridad, aunque no es fácil de resolver ya que requiere grandes inversiones y soluciones globales”, matiza el experto.

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