La compleja herencia de Hugo Chávez



La real historia de Hugo Chávez comienza a forjarse desde este cinco de marzo, cuando para muchos se demostró que era un ser humano, un mortal, un hombre frágil, no un Dios. Adjudicarle un poder supradivino será para muchos de sus discípulos –o partidarios- la gran empresa a partir de ahora, y de triunfar, se habrá convertido en una leyenda más o menos compleja para la Venezuela contemporánea.
El culto al chavismo, a la figura del presidente Chávez como deidad político-humana y sobrenatural para muchos venezolanos, fue, es y será parte de la política personalista del gobierno para perpetuar el ideal del Jefe de Estado como único e insustituible, un compromiso frente a la historia al que no se le puede pasar por alto.
En la construcción de ese mito radicará el futuro de la democracia y las libertades en Venezuela, sin descontarse que los líderes que surjan inspirados en las visiones del “socialismo del siglo XXI” se sentirán ungidos por esa visión. Porque la imagen de Chávez se forjó entre claveles y garrote, el primero para quienes le adularan, lo segundo para quienes le adversaran.
En estos momentos los venezolanos están en introspección. El más benevolente de los chavistas al más iracundo de los opositores cavila sobre quién es y qué hizo Hugo Chávez. Ese vaciado de ideas es el que en los próximos días se verá correr en las calles y se oirán posiciones nunca antes vistas.  
Para unos, Chávez será desde hoy un santuario de veneración. Para otros, la madera para encender la hoguera y quemar los demonios. Recuperó la patria según sus seguidores, la entrego, dicen otros. Restarle sin embargo liderazgo a sus visiones como no reconocer su enfoque pretoriano del poder para edificar una autocracia es también un craso error.
El desafío que acarrean los venezolanos a partir de hoy, no es exagerado decirlo, es complejo pero sobre todo difícil de prever su desenlace. Las elecciones presidenciales que deben celebrarse próximamente para elegir al sucesor de Chávez será una prueba de fuego a la razón y a los sentimientos. Se demostrará si realmente el chavismo es capaz de mantenerse en el tiempo y que es tal sin la figura de su mecía.  
El costo de mantener viva la memoria del fallecido líder puede resultarle costoso a quienes aspiran a gobernar en su nombre en los próximos meses. Un paso en falso o una decisión que se cree correcta pero no lo fue en el "nombre de él", es nefasta para la sostenibilidad de las naciones. Gobiernan los vivos, no los muertos. Los tiempos demuestran que las leyendas necesitan madurar, estar solidificadas y unidas, y si algo tiene la sociedad venezolana es que olvida lamentablemente muy rápido. 
“La idolatría es algo inherente al hombre”, sentenciaba Fernando Savater en su obra “Los diez mandamientos en el siglo XXI”. El célebre escritor español, hablando sobre los ídolos y la idolatría refería que el ser humano no podía evitar “este mal”, dígase, la veneración. “Pero cuidado, tenemos que ser idólatras cautelosos, prudentes con lo que subimos a nuestros altares, porque a veces es difícil bajarlos sin que se derrame sangre”.

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