Los mazos entre Rusia y Occidente

El Canciller de Rusia junto a su homólogo chino durante una reunión en Pekín (AP)

Occidente quiere demostrar que la revisión de todo tipo de cooperación con Rusia tras la anexión de Crimea es un claro mensaje al presidente Vladímir Putin de que tendrá que pagar un alto precio por alterar a la fuerza las actuales fronteras de Europa, y es el frente económico el que tendrá gran peso.

En términos militares, una guerra con Rusia sería un suicidio por las implicaciones que esto traería desde todos los flancos. No obstante, la Alianza Atlántica se dispone a fortalecer sus fronteras con esta nación, lo que cambiará, de nuevo, las prioridades de defensa y gastos del Viejo Continente.

Desde la caída de la Unión Soviética y su nacimiento como democracia, Rusia se hizo un actor importante expandiendo su presencia económica, política y energética. Hoy Europa es dependiente en 35% del gas ruso y sus commodities.

Pero fue una clase económica pudiente, vinculada al gobierno o a negocios privados, la que marcó la expansión de los rusos por todo Occidente, al grado de que las sanciones aprobadas por EEUU y la Unión Europea (UE) apuntan a golpear a esa élite de Putin.

El presidente de EEUU Barack Obama en una reunión en la Casa Blanca (AP)
Empresarios rusos, que controlan 35% de la economía del país, han reforzado sus vínculos con el Kremlin: manejan negocios como transporte, energía, infraestructura, lujo, alimentos y la incipiente banca privada con grandes fortunas.

"A medida que encuentren más difícil hacer negocios con Occidente y vean congelados sus activos en el exterior, su lealtad a Putin podría comenzar a flaquear", dice el analista Luis Esteban Manrique, director del Semanario de Política Exterior, editado en España.

La guerra o diplomacia de sanciones quiere que el aislamiento de Rusia de la economía global cambie muchas cosas, aunque los retos para ambas partes son contundentes. Rusia es un actor importante en la geopolítica actual, pero pocos quieren reconocer ese papel

Moscú por un lado puede desatar una batalla por los precios del gas, disparando sus valores y afectando las economías europeas. La UE al mismo tiempo forzaría con más sanciones que asfixiarían las finanzas del Kremlin, como pasó por ejemplo con un banco de un aliado de Putin, Rossiya Bank, que al ser sancionado, quedó aislado del sistema financiero global.

La Unión Europea está dispuesta a acelerar el paquete de sanciones contra Rusia (AP)
La UE espera tener este año el marco de un mercado energético interno y desarrollar en 2015 proyectos de interconexión para poner fin, antes de 2030 a esta dependencia energética de Rusia. En este sentido, "Putin no tiene a donde recurrir conciente de que globalización impone más límites a la geopolítica clásica", advierte Manríque.

El Banco Mundial estima que si la crisis rusa se prolonga, las fugas de capitales alcanzarían los $133.000 millones este año, contrayendo el PIB un 1,8%. Estos últimos años, la economía de Rusia se ha desacelerado fuertemente. El crecimiento pasó del 4,3% en 2011 al 3,4% en 2012 y al 1,3% en 2013 y muchos expertos predicen que el modelo actual, basado en los altos precios de los hidrocarburos, se desinfla, resaltaba un informe de Reuters.


Muchos rusos son importantes tenedores de bonos en Reino Unido, España e Italia. Poseen propiedades, inversiones, por ejemplo con Alemania, por lo que aplicar sanciones a todo ese entramado advierte de tener consecuencias para todos.

El presidente de Rusia Vladimir Putin (d) junto a su ministro de Defensa (AP)
Según The New York Times, EEUU está estudiando entre otros incluir en su lista de sanciones a un hombre de confianza de Putin, el jefe de la compañía de gas Rosneft, Igor Sechin, extremo que el gobierno de Barack Obama eludió sin embargo confirmar. 

De 2009 a 2013, Reino Unido otorgó visas por tres años a 433 rusos que invirtieron en bonos del gobierno equivalentes al menos a un millón de libras, o 1.6 millones de dólares, permitiéndoles comprar la residencia por 10 millones de libras dos años más tarde, siempre y cuando ellos conservaran los bonos, según datos del New York Times.

Moscú, para los expertos, no renunciará a su proyecto de expansión sobre Ucrania o Belarús, conforme tiene otros planes de anexar más territorio, como Abjazia u Osetia del Sur. En este caso, la lucha de fuerzas terminaría pasando a un escenario peor del actual.

El ministro de Exteriores de Rusia Serguei Lavrov (AP)


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